La tarde anterior nos habían dado una malísima noticia. Como el sábado 15 de agosto era festivo nacional en Japón, se aprocha el tema para hacer las "vacaciones". Es decir, desde el viernes hasta el domingo estaría todo prácticamente cerrado.
Obviamente en un país como Japón decir que es fiesta y que está todo cerrado pues casi es como en NYC, osea que el centro está todo abierto aprovechando que la gente se echa a la calle y puede ser que encuentres alguna cosilla cerrada.
El resultado era que lo que nos interesaba ver hoy viernes sobre todo, la lonja del pescado, iba a estar cerrado hasta el lunes y teniendo en cuenta que el mismo lunes ya nos íbamos pues nos iba a resultar imposible el verlo.
Así que lo que hicimos fue armarnos de valor y hacer la visita a la lonja más que nada porque íbamos con la tonta ilusión de que dependiendo de dónde estuviera y tal existiría la vana opción de ir el lunes de madrugada antes de coger el avión... en fin.
La lonja está justo a la espalda de la estación de metro y realmente impresiona. No parece muy grande, básicamente tienen 4 ó 5 plataformas para las subastas y la presentación del pescado y en un trozo aparte los bares y restaurantes que se dedican exclusivamente a vender platos con el pescado más fresco que se pueda tener.
Aprovechamos que no había nadie (aparte de turistas) y estuvimos deambulando por allí haciendo fotos.
Después de salir de la lonja encontramos por fuera algunos otros puestos y restaurantes que sí estaban abiertos, pero eran las 10 y la verdad, no teníamos el cuerpo para pescado en ese mismo instante. Callejeamos y tal, vimos un vendedor de erizos, alguna pescadería abierta y tal.
Tras atravesar el parque llegamos al Museo. Para mi gusto es un Museo que vale mucho la pena. Primero porque no es nada grande así que los que no aguantamos los museos ni el corte inglés estamos de suerte. Segundo porque tiene muchas cosas variadas. Y tercero porque muestra muy bien la cultura japonesa que es lo que esperas si vas a Japón, no? encontrar cosas de allí. Es un edificio antiguo y señorial (tipo palacio) con 2 plantas y el sótano con la tienda. Lo que se puede encontrar allí son pinturas antiguas, utensilios guerreros (cascos, corazas, armaduras, espadas, etc.), pinturas de murales y puertas correderas, temas de escritura en Kanji, grabados (como el del monte Fuji muy famoso), etc.
El caso es que en la primera etapa grabamos el fondo, luego las barcas, luego detalles de las olas, luego detalles del monte Fuji, etc. hasta que tenemos el dibujo final. Os pongo una foto del museo en el se explica paso a paso el grabado.
Si queréis ver el detalle, pinchad aquí.
En la foto se aprecia en las dos líneas de cuadros del centro la evolución del grabado y en las filas de arriba se ve lo que se va "añadiendo" con cada pasada.
Después volvimos nuestros pasos por el parque y nos fuimos hacia Akihabara porque queríamos comprar una cámara de fotos para mi hermano. Como habíamos comido muy bien en el centro comerdial Odobayashi el primer día decidimos ir al mismo sitio y la verdad es que encontrarlo fue una pequeña pesadilla sobre todo porque estábamos hambrientos.
Me alucinó que para cobrarte los platos resulta que los platos tienen un chip RFID que permite identificarlos y con un aparatito la camarera los calculaba y te daba el ticket con el precio total. A ver cuando vemos algo así en una tasca vasca con los palillos y todo.
Después de comer nos volvimos al hotel porque habíamos quedado para cenar y teníamos que ver dónde ir.
Habíamos oído hablar del Restaurante Ninja donde los camareros y cocineros van vestidos al uso y te hacen parafernalia ninja pero viendo los precios que comentaban nos echamos un poco para atrás.
El RRPP del local era un nigeriano de unos 2 metros muy cachondo que no paraba de ir por las mesas metiendo bulla y haciendo reír al personal. La comida no estuvo muy allá y a base de cervezas acabamos pagando una barbaridad, pero... lo pasamos muy bien.
Ya estábamos todos así que yo estaba con muchas ganas de contarle a Vicens cositas que ver en Kyoto y tal. Ellos ya se habían pateado ese día Shibuya y estaban flipando tal y como se queda uno cuando es su segundo día en Japón (después del jet lag).
Después de la cena se nos antojó ir a un bar imitación del "The Cavern" dónde un grupo imitaba a los Beatles. Como nos apetecía ver música en directo allá que fuimos. Fue un atraco a mano armada. Para entrar cobraban una especie de entrada y no incluía bebida, así que entre la entrada y la bebida nos soplaron un montón de pasta. No vayáis, no vale la pena.
La música no estuvo mal, se aceptan peticiones y los músicos cada hora tocan unos 20 ó 30 minutos.
De aquí nos fuimos al hotel que lo teníamos al lado.
Vicens y Fredi se quedaron un rato más y los pobres al salir de allí se vieron acosados de una maraña de gentuza que los cogía para que subieran a los locales de top less y demás. Se ve que van a saco, de hecho en el cruce de Roppongi hay un cartel que pone que la policía multará a los que corten el paso de los viandantes, los cojan y los molesten con la intención de que vayan a sus locales, pero vamos, no vimos policía por allí.

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